La democracia surgirá en Atenas como una alternativa a la tiranía que evita recaer en los conflictos sociales de la aristocracia. El mundo griego arcaico (hasta el siglo VII a.C.) se caracteriza políticamente por la aristocracia, donde la sociedad está dirigida por una casta de familias nobles (los "biennacidos"). Los rasgos reseñables de esta forma política serían:
- - Posén la mayoría de la tierra, que en gran medida dedican a postos (caballos esenciales para la guerra: son los "protectores de la comunidad"). Cobran a los demás propietarios cánones o derechos de uso.
- - Monopolizan el gobierno (las nueve magistraturas anuales, para luego formar parte del Consejo o "Areópago") y la justicia (arbitran en los conflictos y dictan sentencias).
- - Viven en una cultura de proezas y ostentación que fomenta la competitividad. Mantienen un modelo heroico o caballeresco: gran guerrero, buen cazador, campeón atlético, orador elocuente, destacado en las fiestas (ingenio, baile, canto, verso). Máxima: todo lo que tú hagas, lo hago yo mejor. La riqueza se tenía para gastarla y ostentarla, principalmente en bodas y funerales (dádivas, regalos). Competencia en todos los campos: los mejores han de estar a la altura de los mejores (prestigio).
El monopolio político de las camarillas de aristócratas será sustituido por el poder de un tirano desde mediados del siglo VII a.C. debido a la pérdida del protagonismo de los nobles en el campo de batalla y a las luchas intestinas entre facciones aristocráticas. Respecto a lo primero: en la guerra, los jinetes (nobles) eran esenciales... hasta que se introdujeron los "hoplitas" o infantería pesada (táctica militar importada por Argos desde asia occidental que obliga a las demás ciudades-estado a copiarla, pues aguanta el embate de la caballería, que pasa a tener una importancia secundaria). Los integrantes de las formaciones hoplitas son los ciudadanos (pequeños terratenientes que pueden costearse las armas y protecciones), ejercitados en gimnasios públicos y pistas de lucha. La existencia de hoplitas en una "polis" griega fue condición necesaria, aunque no suficiente, para la quiebra del gobierno aristocrático y la aparición de una tiranía: nadie eliminaría la principal fuerza de combate de la comunidad.
La otra causa concomitante del cambio político fue la división y el desorden progresivos entre los propios aristócratas (lucha de facciones). La aristocracia era una forma política rural que con la vida urbana multiplicó (contacto diario) las ocasiones para las ofensas, los resentimientos y las rivalidades entre clanes nobles deseosos de preeminencia social. El incremento del comercio (que los nobles sufragaban) con las cada vez más numerosas colonias y de la consiguiente mayor riqueza provocó el aumento del lujo, la ostentación y, así mismo, la división: ningún aristócrata podía consentir que le consideraran menos magnífico que otro por mucho tiempo. Se rompió el ideal de "grupo de iguales", y la rivalidad social llegó a la violencia y al desorden; afectó, además, a la impartición de "sentencias justas", pues los ciudadanos de clases inferiores seguían acudiendo a los nobles para arbitrar y decidir en los conflictos, y a las condiciones -más severas- sobre sus dependientes locales o sobre los préstamos o ayudas que concedían. Finalmente, por la ligera difusión de la riqueza (comercio, gastos), aparecieron nuevos ricos que no eran nobles, que ponían en entredicho la preeminencia de éstos y que también aspiraban a alcanzar alguna magistratura prestigiosa.

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